Primera Profesión


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Quien es

GFASC

GRAN FAMILIA
DEL
SAGRADO CORAZÓN


Camino espiritual sobre las huellas de Madre Clelia


Desde algunos años las Apóstoles del Sagrado Corazón de Jesús han dado vida a un itinerario espiritual con los laicos, especialmente con las familias. La iniciativa de compartir con tantos hermanos la espiritualidad del Instituto y el carisma de su fundadora Clelia Merloni, fue objeto de atentas reflexiones de parte del XV Capítulo General de las Apóstoles mismas (julio 2004) el cual recomienda: “Sea estimulado, incentivado y llevado adelante, con celo apostólico y fidelidad creativa el camino de la GFASC y de otros grupos que se inspiran en la espiritualidad cleliana”. Madre Clelia ha encarnado el amor al Corazón de Jesús y ha transmitido su Carisma a través del Instituto. A sus hijas ha dejado la tarea de llevar a todas las naciones el mensaje de salvación. Hoy confía este carisma, recibido del Espíritu Santo, también a los laicos, a la GFASC – Amigos de Madre Clelia y a todos aquellos que desean vivirlo para tornarse apóstoles como los Apóstoles, apóstoles del Amor y apóstoles Reparadores. La Gran Familia del Sagrado Corazón - "GFASC" - es una misión para la familia, con la principal tarea de consagrar la familia al Corazón de Jesús y vivir con empeño la vida cristiana. Pertenecer a la Gran Familia del Sagrado Corazón es vivir un programa de vida que envuelve toda la existencia. Tiene una fisionomía nueva y un aspecto específico que impulsa a testimoniar el amor al Corazón de Jesús en cualquier ambiente de la sociedad. El Corazón de Jesús es un don de Dios a su Iglesia y a la humanidad. Todos nosotros podemos colaborar de modo que este don se convierta en realidad en el corazón de cada persona para que en cada familia y en la sociedad se establezca el Reino de Jesús, Reino de Amor, de Verdad, de Vida, de Gracia y de Paz: la civilización del amor.


Corazón de Jesús, fuente de la vida

El objetivo de la GFASC es llevar a cada persona a la Fuente de la Vida, reconstruir la sociedad y la familia a través de la oración, del servicio fraterno con fe y amor, siendo testimonios de la ternura, bondad y misericordia del Corazón de Jesús.

Del encuentro con Él se obtiene la fuerza de cultivar la vida espiritual y la misión en el mundo. Viviendo corazón a corazón con el Maestro se descubre el amor infinito del Padre, se es verdadero adorador en espíritu y verdad.Es necesario ponerse a la escuela y organizar la propia vida según el Evangelio con la misión de revelar a Cristo a los hermanos, viendo en todos el rostro santo de Jesús.



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